miércoles, 8 de julio de 2015

La obediencia


Mandato u orden que el superior hace observar y guardar al inferior o súbdito.
Es un valor que nos lleva a escuchar atentamente y cumplir con las indicaciones o con las órdenes que nos dan nuestros padres, profesores, abuelos y demás adultos. Yo soy obediente cuando colaboro ordenando mis cosas y objetos personales. Mantengo buenas relaciones en la familia y en la escuela, obedezco y acato órdenes, siguiendo reglas y normas de buen comportamiento.
Sólo quien sabe obedecer, sabe mandar. Sería peligroso que quien no sabe o no quiere obedecer ejerza el mando: fácilmente se convertiría en un tirano o en un dictador. Por otro lado, todos obedecemos. De aquí que quien manda debe ser el primero en someterse a la ley, a lo pactado, al honor… a Dios. Si quien manda desobedeciera, estaría minando su propia autoridad.
La autoridad moral es una gran ayuda a la obediencia. Si quien tiene que obedecer ve el ejemplo, tiene en gran estima a quien manda, y la obediencia se ve muy facilitada.
La obediencia, no es la mera ejecución de la voluntad de otro. La obediencia es un acto virtuoso que supone la unión de voluntades, el actuar libre y responsablemente.
La obediencia no es sometimiento del más débil al más fuerte. No es una imposición del poder. La obediencia procede de la naturaleza social del hombre: no es un ser aislado, se relaciona e interactúa con los otros, formando «cuerpos» sociales, organizados que requieren organización y estructura.

Todo lo jerárquico supone la obediencia. Es lo que hace orgánico, funcional. De la misma manera que en el cuerpo humano los ligamentos, tendones, músculos… no limitan los movimientos del brazo sino que lo posibilitan; gracias a ellos caminamos y tenemos flexibilidad.
Camino de crecimiento personal
Durante los períodos de formación, una persona necesita aprender de otro. El aprendizaje se basa en hacer lo que me dicen. Haciendo lo que me dicen me entreno, me ejercito. La enseñanza “funciona” según este principio. De manera que aprendo obedeciendo.
 ¿Y cuando no me gusta lo que me piden? ¿Cuándo no tengo ganas?

Si una persona sólo está dispuesta a obedecer si comparte la orden... no tiene la virtud de la obediencia, que supone mirar al conjunto antes que a nosotros, saber funcionar en equipo, ser responsables de la parte que nos toca en bien de todos.
El ejercicio de la obediencia requiere otras virtudes, a las que al mismo tiempo potencia: humildad, generosidad, servicio, sentido de justicia, responsabilidad.
¿Y Dios que tiene que ver con la obediencia?

Los seres no inteligentes (animales)  viven de modo "automático", porque no son libres, no pueden obedecer. Lo suyo no es meritorio.
Pero Dios quiso que el hombre se adhiriera libremente a su plan y tomara parte de él. Y esto, por amor al hombre: para engrandecerlo haciéndolo partícipe de semejante tarea.
El pecado original que perturbó el orden creado, fue precisamente un pecado de desobediencia. Le dijo que no comieran de ese fruto y lo hicieron. Dios se hizo hombre para redimir al hombre y lo salvó a través de la obediencia.
Y nos pide obediencia: ¡por nuestro bien! Malo sería pensar que Dios “necesita” que lo obedezcamos. Dios no quiere "robots", quiere hijos que le hagan caso por amor. Su voluntad nos guía a la plenitud.
Efesios 6:1-3, "Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor; porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, tal es el primer mandamiento que lleva consigo una promesa; para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra".
Obedecer es la decisión de disponer el corazón para atender, comprender a lo que se oye con miras a hacer, es una decisión, disposición, atención, comprensión y ejecución. 
Por ejemplo: cuando te mandan a la tienda, ordenar tus cosas o cumplir una indicación de tus padres, estas obedeciéndolos, los honras y además demuestras el amor que tienes hacia ellos, hacia Dios.
1Ti 4:1 El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos renegaran de la fe, entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas.
Heb 2:1 Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a las cosas que hemos oído, no sea que nos extraviemos.
La obediencia es la decisión de entender y atender lo que Dios nos ordena en su palabra.
La obediencia es mejor que los sacrificios. 1 SA 15:22 ¿Por qué no has escuchado la voz de Yahvé? ¿Por qué te has lanzado sobre el botín y has hecho lo que desagrada a Yahvé?
La obediencia complace a Dios 1 SA 15:22 ¿Acaso se complace Yahvé en los holocaustos y sacrificios tanto como en la obediencia a la palabra de Yahvé? Mejor es obedecer que sacrificar, mejor la docilidad que la grasa de los carneros.
Para un cristiano el punto de referencia es Cristo. Es el modelo a imitar. Y Cristo quiso, El mismo, obedecer. Dios se hace hombre y quiere someterse a unos padres (María y José) muy santos pero muy inferiores a Él; se sometió a las leyes religiosas (se circuncida, asiste al Templo…); a las autoridades civiles. Además lo enseña: presenta la obediencia como una virtud fundamental para sus discípulos. Y los primeros cristianos así lo entendieron, valoraron y vivieron. Lo vemos en Juan 3.16, también en el Vía Crucis decimos Jesucristo fue obediente hasta la muerte. Y muerte de cruz para salvarnos.
Más citas bíblicas sobre la obediencia:
II Corintios 9:13 
Hebreos 13:17
¿Y si quien manda, manda mal?
Las personas erigidas en autoridad tienen que respetar los amplios márgenes de legítima autonomía de las personas a su cargo como condición de legitimidad de su misma autoridad. “Quien obedece jamás se equivoca”.
Hay quienes por cobardía, o por falta de personalidad, por comodidad, para evitar complicaciones, lo aceptan todo, no discuten nada, se someten a todo. Prefieren hacer algo que no les gusta, o incluso está mal o los ofende. Esto no es virtuoso, ni es obediencia. Obviamente cumplir un mandato malo no es un acto de obediencia, ya que en este caso la virtud exige resistirse a ese mandato.  La obediencia debe ser inteligente y voluntaria. Saber discernir entre lo bueno y lo malo.
Conclusión
La obediencia es una virtud necesaria y positiva. Engrandece a quien la tiene.
No todo mandato entra dentro de los ámbitos de la obediencia. Sólo en la medida que se ajuste al sentido y objetivo de la autoridad, que es el servicio. Hay que aprender a obedecer y a mandar. 




FF

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